SIE Huesca 2018: Jueves 18

Conclusiones del VII Salón de Innovación y Emprendimiento

Huesca, 18 de Octubre. Arrancó este salón, aspecto imponente el del público, con el recuerdo de la importancia de la reflexión –que es a lo que dedica sus esfuerzos- revelada por el cardiólogo Herbert Benson y las aplicaciones de las sorprendentes técnicas de los monjes budistas capaces, con su meditación, de lograr un flujo de respiración capaz de secar los ropajes mojados al borde de la gelidez.

Así empezamos todos a respirar SIE, con el recuerdo de ese prontuario posvanguardista que es la definición de Cristina Garmendia: Innovación es todo cambio (no sólo tecnológico) basado en el conocimiento (no sólo científico) que genera un valor (no sólo económico).

Y, siguiendo la inspiración de la presidenta de Cotec, nos adentramos en la apasionante palabra de los conferenciantes, influenciadores (hasta la propia reina María, tía de Fernando el Católico, rescató su innovación del siglo XV que pronto será representación e identidad), facilitadores y pioneros.

En ese camino, Ignacio Torre, director de Marketing y Estrategia Digital de Ibercaja, aseguró que la Estrategia Digital es una oportunidad y un desafío para las empresas. Y demanda dos requisitos: diferenciación a través de la orientación al cliente y capacidad de adaptación con ecosistemas de alianzas.

En esa vía, hay virtudes que practicar, como la medición de las emociones a través de las aplicaciones de la neurociencia y del testeo. Pero, además, saber colaborar es una fuente de ventaja competitiva que abre insospechados horizontes en todo el mundo para abrazar las nuevas tendencias. De hecho, IberCaja inició un proceso cooperativo con Microsoft y, para obtener soluciones más rápidas y eficaces, acabó relacionando su proceso con pequeñas empresas tecnológicas de Aragón y de todo el mundo.

INNOVACIÓN EDUCATIVA

Nos adentramos luego en la Innovación Educativa, donde Antonio Sangó puso en escena a una de las protagonistas conceptuales de la mañana, la poetisa e inspiradora Maya Angelou y su poderosa expresión “la gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo les hiciste sentir”. Educar, aseguró, es transformar, desarrollar, aprender y una responsabilidad.

Para innovar, agregó el director de ESIC Aragón, lo primero es reflexionar sobre el talento que queremos para la sociedad y las expectativas que deseamos inculcar. Expuso la fórmula infalible: la satisfacción es igual a las percepciones menos las expectativas. Y colocó sobre la mesa las nuevas corrientes como la hiperpersonalización, el nanolearning, el aprendizaje colaborativo, las tecnologías emergentes de Inteligencia Artificial, la tecnología háptica, las holografías, la pedagogía inversa, la gamificación y la formación a docentes. Y una última conclusión: hay que centrarse en el alumno e innovar en sentimientos, porque las emociones moverán al mundo.

En el segundo asalto de este capítulo, el catedrático Jesús de la Fuente, sentenció que quien tiene la investigación y el conocimiento tiene el poder.

Tras expresar el desfase entre lo académico (I+D) y lo profesional (D+i), el primero con desarrollo tecnológico de procesos, productos y servicios, el segundo una desconexión con la vertiente investigadora y los proyectos de desarrollo tecnológico, estimó que hay que cambiar la expresión de I+D+i a I+D+I más mayúscula.

El profesor de la Universidad de Navarra estimó que el futuro pasa por crear departamentos de I+D en las organizaciones educativas, con profesionales desarrollando y testeando los efectos.

Si la educación quiere difundir la cultura emprendedora, hay que concebir los proyectos investigadores y sus efectos como valor añadido en la estrategia de posicionamiento. Las universidades tienen que crear empresas de base tecnológica para transferir conocimientos a la sociedad.

PERSONAS, IoT Y SMART CITYS

Cristina Aranda, Chief Marketing Officer en Intelygenz y cofundadora de Mujeres Tech, también arraigó el espíritu de su intervención a Maya Angelou y arrancó con la convicción de que todo el mundo usa Inteligencia Artificial, que aporta oportunidades como los “smart contracts” –contratos inteligentes- para levantar actas de fe por la tecnología “blockchain” (cadena de bloques).

La gran aplicación innovadora es colocar al cliente en el centro después de elaborar los pertinentes diseños con conceptos evolucionados de la privacidad a la confianza, de la individualización al trabajo colaborativo, del egosistema al ecosistema.

Y un aviso a navegantes: la responsabilidad y la sostenibilidad van a ser claves para las empresas, porque el cliente va a ser claro y va a exigir productos y servicios de empresas socialmente responsables.

Macarena Estévez, CEO de Conento, nos adentró en la sobrecogedora previsión del fenómeno de singularidad de 2045, cuando el desarrollo de la Inteligencia Artificial será tan rápido que probablemente nadie será tan avanzado y nadie es capaz de predecir lo que va a ocurrir. La genética (con unos nuevos condicionantes que hacen imprevisible el envejecimiento), la nanotecnología (con la transformación de los átomos para la superabundancia) y la robótica con la Inteligencia Artificial definirán ese horizonte. El ser humano, vaticinó, pasará de biólogo a tecnológico.

En el presente de 2018, ya existe diferencia entre quienes nunca serán digitales, los que no han nacido digitales y se han transformado y los nativos digitales. Tres inteligencias se entremezclan: el cociente convencional, el robótico y el emocional para crear el ser humano perfecto. En esa senda, los datos identifican las características del cliente por la manera en que navegan por la web. Pero, al menos de momento, el ser humano todavía es preciso para programar las máquinas y para predecir las mejoras. El Basilisco de Roco al que tan aficionado es Elon Musk, y esto es cosecha nuestra, todavía no asoma.

Alberto Martín, de Smart City World Congress, presentó un planeta con más población –en 2050 se esperan 9.000 millones-, más tasas de urbanización, más consumo de energía y de recursos, y mayor concentración en las principales ciudades.

Esta constatación condicionará y a su vez se verá favorecida por las tendencias tecnológicas como la hiperconectividad, el big data, la Inteligencia Artificial, el 5G, el blockchain o el Internet de las Cosas.

La ciudad inteligente usa tecnologías e innovación para ser más eficaz, más eficiente en la optimización de recursos y más sostenible. Como en Tel Aviv, no tendrá problemas en abrir los datos para una competencia entre ciudades y empresas como más transparencia. Además, apostará por la innovación social y habrá una cooperación fluida entre sector privado y universidad, para atraer el talento y profesionalizar los servicios. Se llegará a colaborar entre administraciones y entre ciudades. Finalmente, no existirá un modelo único o una plantilla, sino tan sólo una tendencia a ser ciudades inteligentes, cada una con sus características.

CREATIVIDAD E INNOVACIÓN

Jesús Pérez Teira, guionista, productor y director de televisión, argumentó que la pequeña pantalla es creativa, pero en su justa medida. Se impone una televisión de nicho, que identifica su público objetivo y va hacia él. No hay necesidad alguna de competir de manera voraz ni desleal, porque va en detrimento de la programación.

Además de asentir a la reflexión sobre la necesidad de una televisión pública de más calidad y alejada de los cauces de las privadas, aludió a los cambios en los hábitos de consumo televisivo: frente al televisor tradicional, las nuevas generaciones utilizan youtube, Netflix, Twitter o whatsapp.

Aunque la utilización de la tecnología digital es profusa, la creatividad no se va por una innovación profunda en los contenidos, sino por la producción de series atractivas para la audiencia. Y una apuesta para el futuro: además de la cooperación que hoy se limita a creación de soportes que abaraten los costes, habrá que abogar por una producción ética y lógica.

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