Cómo un regalo personalizado puede mejorar la marca y potenciar las ventas

Un simple regalo puede significar mucho más que un gesto amable, sobre todo si lo miramos dentro del ámbito empresarial. Las empresas siempre buscan destacar, sea como sea y de la mejor forma posible, y para hacerse con un hueco seguro en la mente del cliente, han descubierto que los regalos son un buen método. Sobre todo si son regalos personalizados.

Porque no es simplemente el hecho de ofrecer algo gratuito, es convertir un detalle en una extensión de la marca que forme parte del día a día de la persona. Eso es lo que ha hecho que nazca lo que se conoce como merchandising corporativo y lo que también le ha obligado a evolucionar a través de una mayor originalidad, de propuestas más prácticas y, sobre todo, de propuestas personalizadas. Sí, lo que hay tras los regalos de las marcas suele ser un regalo útil, pero también una acción publicitaria totalmente medida.

Un simple detalle que puede construir una clientela fiel

Los regalos personalizados se han convertido en uno de los grandes pilares de las estrategias de marca, principalmente por su utilidad para crear vínculos. Por ejemplo, regalar a un cliente una batería externa con el logo de una empresa ya no es solo hacer un regalo útil y práctico, es u también una declaración de intenciones. Sí, por extraño que parezca, dar powerbanks personalizadas u otros regalos es hacer que la persona siempre se acuerde de la marca cuando la use. Y más con un producto así, tan ligado a una de las grandes necesidades del usuario moderno, tan conectado y dependiente de su smartphone.

Al incorporar elementos prácticos, con diseño atractivo y branding visible, las marcas logran mantenerse presentes en la rutina habitual del cliente. Se consigue una exposición constante que refuerza el recuerdo de marca y puede influir directamente en decisiones de compra futuras. De hecho, a diferencia de otros canales publicitarios que son más caros y también más efímeros, un buen regalo personalizado puede durar mucho tiempo y mantener su presencia incluso durante años.

Aunque de nada sirve la calidad o propuesta del objeto si no hay cierta coherencia con la identidad de la empresa. Un banco puede regalar una calculadora, ya que transmite utilidad y en cierto modo va ligado a lo que hace. Sin embargo, no puede regalar lencería con su logo, por ejemplo. La clave está en ofrecer algo práctico, duradero y personalizado, sí, pero también coherente y que encaje con el sector o el negocio, ya que así el vínculo cobra más sentido y facilia la conexión con la marca.

Puede parecer un sobreesfuerzo para algo que no consiga mucho, pero nada más lejos de la realidad. En tiempos de internet, con el bombardeo constante de publicidad al que se exponen las personas, la batalla no está en la primera venta, sino en la fidelización. Un cliente fiel genera más ventas a largo plazo y, además, puede convertirse indirectamente en un embajador de marca, recomendando y haciendo que más personas conozcan lo que ofrece el negocio en cuestión.

Por eso hay que cuidarlo, y por eso los regalos personalizados están ganando tanta importancia. Son un medio más para conseguir el gran objetivo de toda empresa: crecer satisfaciendo al máximo a sus clientes.

Sé el primero en comentar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*