La comunicación emocional en tiempos de cambio: el legado de Paul Ekman

El Sistema de Codificación de la Acción Facial

El pasado 17 de noviembre de 2025, falleció en San Francisco a los 91 años el psicólogo estadounidense Paul Ekman, uno de los grandes pioneros en el estudio de las emociones humanas y su manifestación facial. Su muerte supone no solo la pérdida de una figura académica de primer nivel, sino también una invitación para reflexionar sobre lo que su legado significa para la comunicación, hoy más que nunca.

Las claves de Paul Ekman

  • Ekman demostró con rigor científico que ciertas emociones básicas —alegría, tristeza, miedo, sorpresa, asco, ira (y en algunos estudios, desprecio)— se expresan de forma universal en el rostro humano, con independencia de la cultura.
  • Junto a su colega Wallace V. Friesen, desarrolló en 1978 el Facial Action Coding System (FACS), un sistema que mapea los movimientos musculares del rostro y permite codificar expresiones emocionales con precisión, diferenciando, por ejemplo, entre una sonrisa sincera y una de cortesía.
  • A lo largo de más de seis décadas, su investigación renovó disciplinas como la psicología, la antropología, la comunicación —y abrió caminos en ámbitos como la criminología, la animación, la inteligencia artificial, la experiencia de cliente y la gestión emocional.
  • Fue además autor de éxitos de divulgación como Emotions Revealed y Telling Lies, e inspiró obras de entretenimiento y cultura popular como la serie Lie to Me o la película de animación Inside Out (donde actuó como asesor científico). Su capacidad para acercar la psicología emocional al gran público contribuyó a popularizar conceptos como la lectura del lenguaje no verbal.

¿Qué significa su legado para una pyme?

Para pequeñas y medianas empresas —y en general para cualquier organización— el trabajo de Ekman ofrece herramientas útiles, concretas y muy actuales. Estas son algunas claves:

  • Mejorar la comunicación interna y externa: comprender que las emociones se manifiestan universalmente permite a líderes, equipos y comerciales afinar su empatía, detectar malestar, reconocer motivaciones reales y generar vínculos más auténticos con clientes o colaboradores.
  • Entrenar habilidades de inteligencia emocional y liderazgo: herramientas como la lectura de microexpresiones o el conocimiento de las emociones básicas facilitan la gestión de conflictos, el acompañamiento de equipos, la negociación, el feedback honesto y la detección de actitudes no expresadas verbalmente.
  • Optimizar la experiencia de cliente y la atención comercial: en ventas, servicio al cliente o branding, entender cómo se sienten realmente las personas al expresarse —muchas veces más allá de lo que dicen— permite diseñar interacciones más humanas, personalizadas y con mayor empatía.
  • Trabajo en cultura de empresa, confianza y marca humana: integrar la gestión emocional en los valores corporativos —ya sea en equipos, con clientes o partners— puede diferenciar a una pyme, construir reputación de honestidad y sensibilidad, y fidelizar mejor.
  • Aplicaciones en formación, mentoring o desarrollo de soft skills: para proyectos de formación, mentoring o desarrollo de talento, las ideas de Ekman aportan una base científica sólida para trabajar competencias blandas —autoconocimiento, empatía, comunicación no verbal, gestión emocional.

El fallecimiento de Paul Ekman pone fin a una vida dedicada a entender cómo sentimos y cómo expresamos esas emociones —pero no borra su legado. Esa “economía de la emoción” que hoy domina parte de la formación en liderazgo, marketing, customer experience, psicología organizacional o inteligencia artificial empieza en sus estudios pioneros.

Para una pyme en 2025, sus hallazgos suponen una oportunidad: integrar en su gestión una mirada más humana, consciente y matizada. Una forma de hacer negocios menos mecánica y más empática.

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