¿Emprendedor? Empiece por olvidarse de los derechos humanos

La palabra emprendedor y todos sus derivados lleva un tiempo de moda. En la evolución del lenguaje, al antiguo autónomo hoy bien se le puede llamar así, de igual modo que al añejo reuma hoy se le camufla bajo el genérico ligamentos, como si disponer de esas indispensables bandas fibrosas ya supusiera de por sí padecer el dolor de antaño. La modernización ha llegado al lenguaje y a ello se han agarrado gobernantes y altos empresarios de tal modo que se ha convertido en algo heroico y emprendedor el hecho de buscarse la vida para solventar unas necesidades que teóricamente

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