Caminar en el alambre

Reflexiones Post - Covid19

El 7 de agosto de 1974, la vida de Philippe Petit cambio de forma radical. El francés pasó del anonimato a la fama, tras caminar sobre un cable, suspendido en el vacío, que unía las torres gemelas del  World Trade Center de Nueva York. El equilibrista permaneció 45 minutos sobre la cuerda floja ante las miradas de sorpresa y terror del público que observaba expectante la hazaña.

Como el funambulista galo, en la actual coyuntura, caminamos en el alambre entre dos realidades distintas. Un entorno arrasado por la pandemia y el mundo que nos encontraremos allí fuera cuando el confinamiento concluya. Un universo de equilibrios, contradicciones y delgadas líneas al que nos tendremos que enfrentar con objeto de volver a recuperar la ansiada normalidad.

El juego ha cambiado y las grandes potencias mueven sus fichas para sacar ventaja en este nuevo escenario, todo sucede por algo, siempre hay intereses variados detrás de cada acción. Mientras tanto la Unión Europea duerme, sin ser consciente, por lo menos por el momento, de la crucial situación en la que se encuentra. En este contexto, territorios, organizaciones y usuarios deben adecuarse a un entorno peligroso y desconocido que es preciso comprender y tratar de controlar. Una situación novedosa que conllevará multitud de cambios en comportamientos, rutinas y modos de actuación hasta que consigamos una cierta estabilidad, alejados del alambre. El futuro se presenta plagado de contradicciones y antagonismos que es preciso equilibrar. A continuación planteo algunas situaciones sobre las cuales debemos reflexionar.

Nacionalismo versus Cooperación

Los países se protegen, se aíslan, bloquean sus recursos en función, única y exclusivamente, de necesidades propias, presentes o futuras. Ante esta tesitura, en el futuro será fundamental mezclar la necesidad de cada territorio, de cubrir sus posibles carencias, con la solidaridad internacional. Para ello, es necesario la creación o el fortalecimiento de entidades supranacionales que coordinen los esfuerzos ante situaciones de este calado.

Control de la población versus las libertades individuales

En aras de atajar los contagios, se plantean soluciones relacionadas con el control de la población mediante tecnología. Acciones que han sido usadas con éxito en algunos países. Aunque, bien es cierto que las nuevas tecnologías siempre han sido utilizadas por los aparatos de inteligencia gubernamentales para controlar y manipular a la población, con la complicidad de las empresas de referencia, ante situaciones críticas es fundamental tener claro hasta donde estamos dispuestos a llegar, con objeto de exigir trasparencia y un marco regulador a aquellos que nos gobiernan. En este punto, la responsabilidad ciudadana, la disciplina y el respeto de lo establecido se torna clave para evitar que sean precisas medidas más restrictivas.

Virtualidad versus realidad

La irrupción del coronavirus ha desencadenado la utilización masiva de herramientas que suplan lo presencial. Las empresas se han tenido que adaptar a marchas forzadas a este contexto de miedo y confinamiento, y la tan manida transformación digital, de la que muchos hacían gala, se ha visto que todavía era una entelequia poco desarrollada. Ahora no nos queda más remedio que asumir la revolución digital e implementarla de forma eficiente en la Pyme. Un cambio aderezado con un proceso de transformación social que ponga en el centro a las personas y les dote de competencias claves para adecuarse a los nuevos tiempos.

Estrategia versus operativa

En tiempos tan volubles la estrategia se difumina con la operativa y es preciso analizar y reflexionar haciendo, sin parar. Carecen de sentido los planes a largo plazo y es necesario dibujar líneas imaginarias,  fundamentadas en la coherencia y en los valores, que vayan definiendo el rumbo y el ritmo de la compañía. Rutas flexibles y cambiantes que permitan gestionar la adversidad con garantías, sustentadas por flujos precisos y concretos de información. En consecuencia, la identificación, análisis y evaluación de riesgos será un elemento más que las pymes deberán tener en cuenta a la hora de desarrollar su actividad.

Público versus privado

La actual situación ha herido gravemente al sistema y los años que se avecinan requieren optimizarlo para lograr que sea más eficiente y solidario. Es importante construir un modelo renovado que se fundamente en la salud y el bienestar de las personas, invirtiendo en su educación y velando por la sostenibilidad del planeta. Un nuevo estatus que aproveche el impulso de la iniciativa privada, como elemento clave de desarrollo y generación de riqueza, integrado en un marco que proteja a los eslabones más débiles de la cadena. Será esencial tender a estructuras “meritocráticas”, más livianas y flexibles, alejadas de ideologías y orientadas a la solución de retos, proactivas y centradas en la búsqueda de oportunidades. Como siempre, normalmente las cosas son más sencillas de lo que parecen, el problema es cuando hay muchos que viven de la complejidad.

Global versus local

La globalización ha generado una serie de problemas de abastecimiento que originarán un replanteamiento de determinados modelos, combinándolos con el impulso y fortalecimiento de la producción local. No tiene sentido, por múltiples razones, producir en el otro extremo del globo todo lo que consumimos por lo que será preciso reequilibrar este aspecto incentivando el producto de proximidad.

Artículo publicado en Heraldo de Aragón

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